Dom. Ene 29th, 2023


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Una estimación elaborada por este diario prevé que agosto terminará con la capacidad de los embalses al 36%

Aspecto de Tierra Estella, en Navarra, donde se puede ver la situación
Aspecto de Tierra Estella, en Navarra, donde podemos ver la situación de sequíajess digesCEPE

En España no llueve y los embalses están vacíos. La última semana de julio pasado, el agua semanal en el embalse alcanzó 23.523 hectómetros cúbicos. No hay un precedente cercano en el que España cierre julio como lo hizo en 2022.

Estos son los peores datos en 27 años: la cifra más baja desde el 25 de julio de 1995, cuando se registraron 17.000 hectómetros cúbicos. Ese año, el consumo de agua se limitó a casi 12 millones de personas después de que la sequía de 1991-1995 afectara a 600.000 hectáreas de campo. Las pérdidas económicas oscilaron entre 30.000 y 42.000 millones de euros.

Ahora la tendencia se repite tras los datos del mes pasado, y la previsión para este agosto no es buena. De media, entre 2021 y lo que va de 2022, el agua del embalse ha descendido un 17,10%, por lo que se prevé que esta caída continúe en las próximas semanas.

Uña estimación establecida por EL MUNDO pronostica que, si la situación no mejora, se producirá un descenso de 4.000 hectómetros cúbicos de media a finales de agosto respecto a 2021. La capacidad de los embalses en España en la segunda semana ya es de 22.689 hectómetros cúbicos, y si la previsión está satisfecho, en el la tercera habrá 21.200 hm3, la cuarta 20.550 y agosto terminará con 19.900. Todavía es un 37,5% más que en 1995, cuando la gran sequía había causado muchas devastaciones en España.

Primeras alertas en determinadas cuencas

Hace apenas cuatro años, el total de recursos disponibles para estas mismas fechas era casi el doble. La situación en términos de porcentaje de llenado es particularmente grave en la mitad sur del país. En concreto, en las confederaciones hidrográficas del Guadiana, donde ya se ha decretado el estado de alarma (máximo nivel de alerta) en 120 municipios, y en la del Guadalquivir, donde sólo dos de sus 27 unidades territoriales se encuentran en estado de «normalidad». «.

En este sentido, ocho de las 14 cuencas españolas están por debajo del 50% de su capacidad. Duero (42,2%), Tajo (40,5%), Guadiana (25,8%), Guadalquivir (24,2%), Guadalete-Barbate (27,1%), Mediterráneo andaluz (40,7%), Segura (39,9%) y Cataluña interior (42,1%). ) se encuentran en esta situación, según datos del Boletín Hidrológico del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Por el contrario, las Confederaciones Hidrográficas más grandes, como Canbrica Occidental (61,8%) o Jcar (58,4%), confirmaron a este diario que se encontraban en «mejor situación» que el resto de regiones. Excluyen que en el corto plazo puedan producirse situaciones anómalas de restricción del consumo de los ciudadanos más allá de los pequeños enclaves. Sin embargo, tampoco puede descartarse que a largo plazo y de persistir la actual sequía, se apliquen otras medidas de acuerdo con la legislación vigente. “A día de hoy, insistimos, la situación es normal y las solicitudes se están atendiendo con las garantías necesarias, y la previsión es que se mantenga durante los próximos meses”, apuntan.

Desde el ejecutivo que preside Juanma Moreno aseguran que una vez analizados los datos de este invierno ya tenían prevista esta situación, para lo que se destinó un fondo 147 millones euros para frenar los efectos de la sequía. Respecto a la previsión que tienen para septiembre y octubre, que deberían ser más secos y cálidos de lo normal en gran parte de la península, la Junta de Andalucía asegura haber sido previsora, haciendo alusión a las mencionadas ayudas. “No tenemos constancia de que vaya a llover en los próximos meses, así que nos hemos adelantado”, aseguran.

Duro golpe para el sector primario

En esta situación, las perspectivas económicas de los sectores que más agua demandan, como la agricultura, que consume alrededor de las tres cuartas partes, son preocupantes. Con Ucrania sitiada y la salida de cereales sujeta a un acuerdo entre Kyiv y Moscú que podría colapsar, la producción de cereales dentro de nuestras fronteras es más importante que nunca. Sin embargo, la cosecha se redujo en un 30% debido a la sequía, la misma cantidad que la cosecha de girasol disminuirá en unos meses, según las previsiones.

El aceite de oliva, producto estrella de la marca española, también se ha visto afectado y este año habrá medio millón de toneladas menos de fruta para producir. El sector hortofrutícola también se encuentra entre los damnificados, especialmente en los mercados de melocotón y nectarina. Además, las zonas de producción intensiva de aguacate presentan pérdidas de hasta un 50%. La uva tampoco escapa a esta falta de lluvia, porque los racimos se secan y la planta, tratando de protegerse, no da frutos. “La situación es alarmante y requiere una solución inmediata para todos los sectores afectados”, dice Pedro Barato, presidente de la Asociación Agrícola de Jóvenes Agricultores.

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Por Keiber

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